Carta de Navidad 2011
Navidad 2011
Muy queridas Hermanas y Amig@s,
¡Que las bendiciones y la alegría de Navidad os acompañen durante estas Fiestas!
Una vez más vamos a celebrar al Dios Eterno, Señor del Universo, creador de las estrellas y del espacio, nacido en nuestro mundo como un niñito indefenso. La‘energía creadora‘de Dios viene a habitar entre nosotros con toda la vulnerabilidad de un ser humano.
La tarjeta de Navidad que hemos escogido para este año ilustra la dimensión cósmica del nacimiento de Dios fuente del universo, entre las estrellas, los planetas y el sol naciente. Su venida crea una nueva aurora y trae nueva vida y energía a nuestra tierra. El Cristo Cósmico ha venido a nuestro planeta.
En el prólogo del Evangelio de Juan leemos: “En el principio la Palabra existía ya; y aquél que es la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios. Ella estaba con Dios en el principio. Todo se hizo por ella y nada de lo que existe se hizo sin ella.” Esta Palabra, Jesús, puso su morada entre nosotros. En Navidad contemplamos la Palabra hecha carne, Jesús el Cristo, el Mesías, Emmanuel – Dios con nosotros.
El Dios Eterno ha nacido, la Palabra, por quien toda la creación vino a la existencia, desde los átomos hasta las galaxias. Cristo es parte de la estructura misma del cosmos, el modelo sobre el que el universo fue concebido y sigue evolucionando. Esta noción sobrepasa la imaginación, nos lleva mucho más lejos de lo que nos atrevemos a pensar habitualmente y nos obliga a detenernos llenos de admiración...
Nicolás Barré tenía una profunda veneración por la creación de Dios y la inmensidad y las maravillas del universo. En una de sus cartas escribe: “Tenemos también que considerar todo el universo visible e invisible, en su totalidad y en sus partes, viéndolo en su perpetua dependencia de Dios que lo creó y lo sostiene y dejar que nuestro espíritu se abandone al considerar a Dios tan grande, “Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible”; no sólo el que “hizo” sino el que “está haciendo”, creando y formando todas las cosas. De la admiración pasamos a la adoración... “ (Carta 13)
Contemplemos el misterio de Cristo que nos lleva más allá de lo que vemos en la vida de Jesús y en la historia de las primitivas iglesias cristianas. Cristo es una parte fundamental de la creación misma, y la faz de Dios se manifiesta por todas partes en el cosmos formado a su imagen. Nuestro planeta tierra, una minúscula parte del universo, tiene valor como parte de la creación y no sólo en relación con nosotros. La tierra es también hija de Dios, con su derecho propio a ser respetada.
En esta Navidad dejemos que el Cristo cósmico capture nuestra imaginación. Centremos nuestras vidas en todo lo que El y su Reino nos comunican. Si Cristo es el modelo según el cual el universo mismo se está revelando, entonces todo lo que es bueno y todo lo que es de Dios se manifiesta también en la energía pura, en el color y belleza de todo lo que existe, sea el esplendor de una puesta de sol o la armonía de una sinfonía inspirada.
Celebremos nuestra esperanza en la verdad, el camino y la vida del Cristo Cósmico. Aprendamos a abarcar todo lo que es la humanidad. Hay un camino para avanzar, es el camino de Jesús. El vino y plantó su tienda entre nosotros. Por su vida nos mostró lo que es ser verdaderamente humano. El nos enseñó que la vida consiste en una relación íntima con Dios, con la creación y con la humanidad. Cuando esta relación está cultivada y alimentada, cuando está vivida en plenitud, encontramos la sabiduría, la vitalidad y una verdadera revelación del Reino de Dios entre nosotros.
La natividad de Cristo es el más profundo ejemplo de humildad conocido por la humanidad. Pero Navidad es también una celebración de la Encarnación. Así como la natividad es el acontecimiento histórico acaecido en Belén, la Encarnación es un proceso permanente de salvación. En Navidad celebramos la realidad prodigiosa de la Encarnación, Dios que viene a nuestro mundo para asegurarnos que a partir de entonces ya nada será como antes. Y Dios sigue encarnándose entre nosotros, en los hombres, las mujeres, los niños y las niñas que forman su cuerpo hoy. Celebramos el continuo nacimiento de Cristo en su pueblo por la acción del Espíritu Santo. Nos regocijamos de ser salvados por Cristo y de la transformación de toda la creación por la presencia de lo divino entre nosotros.
Nuestra celebración del misterio de la Encarnación tiene un significado especial para todas nosotras que procuramos vivir el espíritu que Nicolás Barré nos ha transmitido. En algunos países hemos empezado ya a celebrar los 350 años de la misión realizada por nuestras primeras hermanas en Rouen en 1662. Nicolás Barré, un hombre de su tiempo, quería que las hermanas fuesen mujeres de su tiempo en contacto con las realidades vividas por la gente y los acontecimientos que forjaron sus vidas. Hoy vivimos en un mundo de comunicación instantánea donde nos sentimos inmediatamente conmovidas por los acontecimientos del mundo, incluidos los desastres naturales, la crisis económica y otros incidentes inesperados cuya magnitud nos asusta y abruma con frecuencia. Nuestra llamada a vivir en solidaridad con los que sufren no es sólo un desafío para responder a las necesidades de cada día , sino también una interpelación a abrir nuestras mentes y nuestros corazones a reflexionar, rezar, compartir y creer que cada uno con nuestros pequeños medios podemos contribuir a la positiva energía creadora de Dios, “que está continuamente creando y recreando todo lo que vive” (AC doc 2007).
Más que en ningún otro tiempo de la historia, nuestro mundo moderno y su tecnología nos permiten profundizar nuestro sentido de pertenencia y ayuda mutua a través del Instituto. Este año especialmente, nuestra sitio web internacional: www.infantjesussisters.org ha sido muy útil y bien empleada. Nos ha permitido estar en contacto y acompañar a las que han sufrido desastres naturales, como también compartir detalles de acontecimientos felices. Ahora la página web se pone frecuentemente al día, y podéis encontrar noticias recientes del Instituto incluyendo las celebraciones del 350 aniversario. Durante el próximo Consejo de Instituto en Perú esperamos estar en contacto con todas, enviando regularmente informes por medio del sitio web.
Que tod@s podamos este año celebrar Navidad con el corazón lleno de alegría y gratitud porque Dios viene sobre la tierra como un ser humano reflejo de su gloria entre nosotros. Que nuestros ojos se abran a la admiración y que la tierra vea, a través de la vida que vivimos, cómo conocemos y amamos a Dios.
Marie Agnès y Masako se unen a mí deseando a cada un@ la paz y la alegría de Navidad.

